Archivo mensual: mayo 2016

Salvemos a las abejas

Campaña de Greenpeace

Todavía hay autorizados más de 300 productos peligrosos para las abejas
Gracias a las miles de firmas en toda Europa a favor de las abejas, ya son cuatro los insecticidas tóxicos prohibidos. Sin embargo, son prohibiciones temporales y parciales. En España todavía están autorizados 319 productos peligrosos para las abejas. Por eso te pedimos que firmes para exigir al Gobierno español que:

Establezca un calendario para la prohibición de los plaguicidas más dañinos (imidacloprid, clotianidina, tiametoxam, fipronil, clorpirifos, deltametrin y cipermetrin).
Desarrolle un plan de acción integral para proteger a las abejas y demás polinizadores y establezca una hoja de ruta para incrementar a 7,6 millones de hectáreas la superficie dedicada a la agricultura ecológica en 2020.
De las acciones de hoy dependen las generaciones futuras de humanos y demás especies. ¡Firma para pedir a las autoridades españolas que protejan a las abejas!

Cita

Villa de Ingenio GC.ACUERDO QUE PROCEDA, SOBRE LA PROHIBICIÓN DEL USO DE GLIFOSATO Y OTROS COMPUESTOS QUÍMICOS SIMILARES, EN ZONAS ESPECÍFICAS DEL TÉRMINO MUNICIPAL DE INGENIO.

Ayuntamiento de La Villa de Ingenio
N/REF.: SECRET.RPS/aiaj JGL NÚM. 21/2015
DON RAFAEL PEÑA SUÁREZ, SECRETARIO ACCIDENTAL DEL ILTRE. AYUNTAMIENTO DE LA VILLA DE INGENIO (LAS PALMAS). (Decreto núm. 5239/2015, de 11 de diciembre)
CERTIFICA: Que la Junta de Gobierno Local de este Ayuntamiento, en sesión ordinaria celebrada el día quince de diciembre de dos mil quince, adoptó, entre otros, el siguiente acuerdo:
6º.- ACUERDO QUE PROCEDA, SOBRE LA PROHIBICIÓN DEL USO DE GLIFOSATO Y OTROS COMPUESTOS QUÍMICOS SIMILARES, EN ZONAS ESPECÍFICAS DEL TÉRMINO MUNICIPAL DE INGENIO.
El Secretario Accidental, da lectura a la propuesta emitida por la Concejalía de Medio Ambiente el 10 de diciembre de 2015, cuyo tenor literal es el siguiente:
“Introducción
Es objeto de esta propuesta impulsar desde el Departamento de Medio Ambiente cuantas medidas se consideren necesarias u oportunas, para que se limite y/o prohíba el uso del Glifosato en “zonas específicas” del Término Municipal de Ingenio, en aplicación de lo contenido en el “Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarias” y del mismo modo, contribuir -desde el papel que juega la Administración Municipal- a la consecución de los objetivos generales y específicos contenidos en el “Plan de Acción Nacional para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios”, en concreto: contribuir a fomentar técnicas que minimicen el riesgo de la utilización de productos fitosanitarios y fundamentalmente, reducir el riesgo derivado de la utilización de productos fitosanitarios en áreas sensibles y espacios naturales objeto de especial protección.
Antecedentes
Cabe mencionar que han sido numerosos Ayuntamientos los que han regulado, desde el ámbito de sus competencias, la prohibición del uso del glifosato en zonas específicas de sus respectivos términos municipales, así como Cabildos y otras entidades u organismos los que han apoyado y/o promovido esta prohibición. Tal es el caso de los Ayuntamientos de Antigua, Betancuria, Pájara, La Oliva, Tuineje, Puerto del Rosario en Fuerteventura; Breña Baja, Villa de Mazo, Tazacorte, El Paso, así como el propio Cabildo y la Reserva de la Biosfera en La Palma; Ayuntamiento de Valle Gran Rey y Cabildo en la Gomera; El Tanque, Los Silos, Santiago del Teide, San Juan de la Rambla, Puerto de la Cruz, en Tenerife; Agaete, la Aldea, Agüimes, Artenara, Arucas Gáldar, La Vega de San Mateo, Moya, Mogán, Santa María de Guía, Tejeda, Teror Valleseco y Valsequillo, en Gran Canaria.
Justa mención debe hacerse al apoyo a la campaña de prohibición y difusión de información relacionada con estos agentes químicos, que han llevado a cabo diversas asociaciones ecologistas y/o entidades tales como Greenpeace, La Vinca-Ecologistas en Acción, Ben Magec-Ecologistas en Acción, Red Canaria de Semillas, COAG-Canarias, Coordinadora El Rincón-Ecologistas en Acción, Universidad de Caen (Francia); Chemical Research in Toxicology (Revista Científica); Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética (Criigen), Comité Nacional de Ética en la Ciencia, American Chemical Society, y un largo etcétera.
Especial reconocimiento merece también la labor y el esfuerzo llevado a cabo por D. Ramón Abelardo García Perera, Ornitólogo y Naturalista, por su trabajo de información, difusión y por sus constantes denuncias en relación al uso indiscriminado de este veneno en el medio natural Canario así como en el medio urbano.
Se transcribe literalmente extracto del Informe Técnico realizado a estos efectos:
“(…………)
3.LEGISLACIÓN Y PLANIFICACIÓN:
PRIMERO: Constitución Española. (BOE, núm. 311, de 29 de diciembre de 1978).
SEGUNDO: Directiva 2009/128, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de octubre de 2009, por la que se establece el marco de actuación comunitaria para conseguir un uso sostenible de los plaguicidas. (DOUE, núm. 309, de 24 de noviembre de 2009, páginas 71 a 86).
TERCERO: Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarias. (BOE núm. 223, de 15 de septiembre de 2015).
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RAFAEL PEÑA SUAREZ (1 de 2)
SECRETARIO ACCTAL., (DECRETO 2015/5239)
Fecha Firma: 15/12/2015
HASH: 88845dab28955b58409abce6e0c8046d
JUAN DÍAZ SÁNCHEZ (2 de 2)
ALCALDE-PRESIDENTE
Fecha Firma: 15/12/2015
HASH: 81794c560294d8747dbe5ceabe992c9a
Ayuntamiento de La Villa de Ingenio
CUARTO: Orden AAA/2809/2012, de 13 de diciembre, por la que se aprueba el Plan de Acción Nacional, para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios, previsto en el Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarias. (BOE núm. 313, de 29 de diciembre de 2012).
QUINTO: Plan de Acción Nacional para el Uso Sostenible de los productos fitosanitarios, aprobado por la Orden AAA/2809/2012, de 13 de diciembre, por la que se aprueba el Plan de Acción Nacional, para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios, previsto en el Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarias. (BOE núm. 313, de 29 de diciembre de 2012).
4.FUNDAMENTOS JURÍDICOS Y RELACIONADOS CON LA PLANIFICACIÓN.
PRIMERO: en la Constitución Española de 1978, el derecho al disfrute de un medio ambiente adecuado se encuentra reconocido en el artículo 45, dentro del Capítulo III del Título I, entre los principios rectores de la política social y económica, en los siguientes términos:
1.Todos tienen derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.
En la STC 119/2001, de 24 de mayo y la STC 16/2004, de 23 de febrero, ya se marca definitivamente la actual línea de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional en la que se reconoce que la emisión al medio ambiente de elementos contaminantes podrá implicar una vulneración al derecho a la integridad física y moral (derechos fundamentales) cuando ponga en grave peligro la salud de las personas e insiste en que “ha de merecer la protección dispensada al derecho fundamental (…).”
En la Constitución Española y, en el caso que actualmente nos ocupa, el derecho fundamental que va a verse implicado por su estrecha conexión con el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado, es el artículo 15:
“Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral.”
SEGUNDO: lo dispuesto en el Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarias, que constituye la transposición al ordenamiento jurídico español de la Directiva 2009/128, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de octubre de 2009, por la que se establece el marco de actuación comunitaria para conseguir un uso sostenible de los plaguicidas, en particular lo establecido en el Capítulo I, “Disposiciones Generales”:
“Artículo 1: El presente Real Decreto tiene por objeto:
a) Establecer el marco de acción para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios mediante la reducción de los riesgos y los efectos del uso de los productos fitosanitarios en la salud humana y el medio ambiente, y el fomento de la gestión integrada de plagas y de planteamientos o técnicas alternativos, tales como los métodos no químicos.
(…)”
“Artículo 3: Ámbito de aplicación.
1. El presente Real Decreto se aplicará a todas las actividades fitosanitarias, tanto en el ámbito agrario como en ámbitos profesionales distintos al mismo. A efectos de este real decreto los ámbitos agrarios comprenden la producción primaria agrícola y forestal, incluidos los pastos y eriales. A los usos no profesionales les será de aplicación exclusivamente lo establecido para esos usos en los capítulos I, II, V, XI y XII del presente real decreto.
(…)
3. Las disposiciones del presente Real Decreto se entenderán sin perjuicio de que la Administración competente en cada caso pueda aplicar el principio de cautela limitando o prohibiendo el uso de productos fitosanitarios en zonas o circunstancias específicas.”
(…)
Y en el Capítulo XI, “Disposiciones específicas para el uso de los productos fitosanitarios en ámbitos distintos de la producción agraria”,
“Artículo 46: Ámbitos distintos de la producción primaria agraria profesional.
1. El presente capitulo es de aplicación al uso de productos fitosanitarios en cualquier actividad distinta de la producción primaria agrícola profesional. Concretamente, es aplicable a los tratamientos fitosanitarios que se hayan de realizar en:
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a) Espacios utilizados por el público en general, comprendidos las áreas verdes y de recreo, con vegetación ornamental o para sombra, dedicadas al ocio, esparcimiento o práctica de deportes, diferenciando entre:
1.º Parques abiertos, que comprenden los parques y jardines de uso público al aire libre, incluidas las zonas ajardinadas de recintos de acampada (camping) y demás recintos para esparcimiento, así como el arbolado viario y otras alineaciones de vegetación en el medio urbano.
2.º Jardines confinados, tanto se trate de invernaderos como de espacios ocupados por plantas ornamentales en los centros de trabajo, de estudio o comerciales.
b) Campos de deporte: Espacios destinados a la práctica de deportes por personas provistas de indumentaria y calzado apropiados, diferenciados entre abiertos y confinados, conforme a lo especificado en a).
c) Espacios utilizados por grupos vulnerables: Los jardines existentes en los recintos o en las inmediaciones de colegios y guarderías infantiles, campos de juegos infantiles y centros de asistencia sanitaria, incluidas las residencias para ancianos.
(…)
2. Las zonas a que se refieren las letras a) b) y c) del apartado anterior tendrán la consideración de zonas específicas y como tales, la autoridad competente velará porque se minimice o prohíba el uso de plaguicidas adoptándose medidas adecuadas de gestión del riesgo y concediendo prioridad al uso de productos fitosanitarios de bajo riesgo.”
TERCERO: En relación a la Planificación al respecto del tema que nos ocupa cabe mencionar lo contenido en el Plan de Acción Nacional para el Uso Sostenible de los productos fitosanitarios, aprobado por la Orden AAA/2809/2012, de 13 de diciembre, el cual establece en su punto 2, Objetivos Generales, apartado b: “Reducir los riesgos y efectos derivados de la utilización de productos fitosanitarios, especialmente en el ámbito de la salud humana y del medio ambiente”, en el Punto 3, Objetivos Específicos, apartado 5: “Fomentar técnicas que minimicen el riesgo de la utilización de los productos fitosanitarios” y apartado 7: “Reducir el riesgo derivado de la utilización de productos fitosanitarios en áreas sensibles y espacios naturales objeto de especial protección.
5.CARACTERIZACIÓN DEL GLIFOSATO, USOS, APLICACIONES, TOXICIDAD Y OTROS PLAGUICIDAS CON EFECTOS SIMILARES.
Dado que el agente químico en cuestión objeto de este informe es el glifosato, conviene definir qué es el glifosato desde el punto de vista químico, cuáles son sus usos y aplicaciones más frecuentes, cómo se produce la contaminación ambiental relacionada con su uso, cuáles son sus efectos tóxicos más indeseados, enunciar las controversias más generalizadas relacionadas con el uso del mismo al tiempo que algunos de los fraudes que se han producido en relación a los estudios relacionados con su toxicidad y cómo está clasificado actualmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC).
Acudimos en este punto a llevar a cabo una síntesis de los aspectos más relevantes aludidos anteriormente, que han sido ampliamente documentados y avalados por estudios científicos, Universidades y Organismos Internacionales de reputado crédito Internacional. Eludimos, por prudencia, citar nombres comerciales del producto y/o nombres de empresas relacionadas con su comercialización, dado que no es objeto de este informe la denuncia expresa a productos comerciales concretos, ni empresas dedicadas a la producción de fitosanitarios, sino la caracterización y la aportación de información relacionada con el principio activo químico en cuestión y sus efectos indeseables sobre la salud humana y el medio ambiente.
1.Definición Química.
El glifosato (N-fosfonometilglicina, C3H8NO5P, CAS 1071-83-6) es un herbicida no selectivo de amplio espectro, desarrollado para eliminación de hierbas y de arbustos, en especial los perennes. Es un herbicida total, absorbido por las hojas y no por las raíces. Se puede aplicar a las hojas, inyectarse a troncos y tallos, o pulverizarse a tocones como herbicida forestal.
La aplicación de glifosato mata los vegetales en crecimiento que no poseen una variedad modificada de la enzima EPSP sintetasa, debido a que suprime su capacidad de generar aminoácidos aromáticos.
Existen actualmente en el mercado cultivares de varias especies resistentes al glifosato (transgénicos), como maíz, algodón, canola, etc. El uso masivo del herbicida ha sido objeto de controversia desde el punto de vista toxicológico y ambiental.
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El glifosato es un aminofosfonato y un análogo del aminoácido natural glicina. El nombre es la contracción de glicina, fosfo- y -ato, partícula que designa a la base conjugada de un ácido.
Fue descubierta su actividad herbicida en 1970 por John E. Franz. Por su hallazgo, en 1990 Franz recibió la National Medal of Technology en 1987 y la Medalla Perkin en Química Aplicada.
1.Usos y Aplicaciones del Glifosato.
En cuanto a los usos del Glifosato, este herbicida se usa principalmente en la agricultura, fundamentalmente en los cultivos modificados genéticamente o cultivos transgénicos. Cultivos de variedades transgénicas tales como el maíz, la soja, alfalfa, canola, algodón y trigo que se han modificado genéticamente para hacerlas resistente a este plaguicida, reciben de forma sistemática e indiscriminada altas concentraciones de este veneno con el objeto de matar a la vegetación indeseada que crece conjuntamente con los cultivos. También se usa en la fruticultura y la silvicultura.
El glifosato en la agricultura presenta también otras utilidades. En este sentido, el glifosato se presenta como agente desecante. Con esta finalidad se usa en el cultivo de la caña de azúcar con el objeto de aumentar la concentración de sacarosa en la caña antes de la cosecha.
En cuanto al uso del glifosato en las ciudades este plaguicida se usa en jardines, en aceras y calles, así como en las grietas del pavimento y el asfalto para eliminar las malas hierbas que crecen en ellas. Algunos estudios han demostrado que hasta un 24% del glifosato aplicado en superficies duras y pavimentadas puede escurrir hasta el agua de drenaje, produciendo graves problemas de contaminación en las aguas superficiales y ambientes acuáticos, ambientes en los que resulta altamente peligroso.
De esta forma se puede afirmar que la contaminación producida por glifosato, se debe tanto a su uso agrícola como el uso en el ámbito urbano.
2.Controversias y Fraudes en relación a su Toxicidad y efectos dañinos para Salud Humana y el Medio Ambiente.
Tras un largo periodo de debate científico en relación a su toxicidad y peligrosidad para la salud humana y el medio ambiente, que ha suscitado grandes controversias sobre estos aspectos y durante el cual, al menos en dos ocasiones, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (USEPA), ha encontrado científicos falsificando deliberadamente los resultados de las pruebas realizadas en laboratorios de investigación, contratados por grandes multinacionales del sector agrícola para estudiar los efectos de este herbicida y en el que, por otra parte, ha habido sentencias condenatorias con penas de prisión a empresarios del sector agrícola, por fumigaciones clandestinas cerca de áreas residenciales con un pesticida, el glifosato, que supuestamente causa malformaciones de niños, bebés nacidos muertos, decenas de casos de cáncer y enfermedades autoinmunes (Córdoba, Argentina. 2012), es importante destacar que el 20 de marzo del 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara en Lyon, Francia, que “el Glifosato en un probable carcinógeno para los seres humanos” y lo clasificó en el grupo 2A. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), define el Grupo 1 como “carcinógeno para los seres humanos”, siendo el nivel que le sigue, el 2A, definido como “probable carcinógeno para el ser humano”. También han declarado recientemente estos organismos que existe “evidencia limitada” de que el glifosato produce “Linfoma no Hodgkin” en los seres humanos y que existen pruebas “convincentes” de que el glifosato puede provocar cáncer en animales de laboratorio.
3.Otros plaguicidas con efectos similares sobre la Salud y el Medio Ambiente según la IARC y la OMS.
En la misma comunicación realizada por la OMS el 20 de marzo de 2015 en Francia, y tras un estudio realizado entre el 3 y 10 de marzo por 17 científicos de 11 países, cuyo resumen fue publicado en la revista “The Lancet Oncology” y cuyo texto completo se puede encontrar en el volumen 112 de las monografías de la “IARC Monograps”, los científicos informaron de que además del herbicida Glifosato, el insecticida Malatión y el insecticida Diazinón, pueden causar el “Linfóma no Hodgkin”, cáncer de próstata, cáncer de pulmón, además de importantes daños al ADN y cromosomas, siendo incluidos todos ellos en el Grupo 2A, por parte de la IARC, que forma parte de la OMS. Se incluyen en este Grupo todos los productos que, aun cuando hay pruebas de carcinogenicidad en humanos, éstas son aún limitadas por distintas razones adicionales y cuando existe suficiente evidencia de carcinogenicidad en experimentación con animales.
6.CONSIDERACIONES FINALES.
Una vez ha quedado suficientemente clarificado el marco jurídico de aplicación, al tiempo que se ha aportado información suficiente y acreditada sobre los efectos nocivos del Glifosato -y otros productos químicos con fines similares- sobre la Salud de las personas y el Medio Ambiente, conviene llevar a cabo algunas consideraciones finales que pasaran a engrosar los argumentos que justificarán la conclusión que procede emitir con la finalización de este Informe.
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En este sentido conviene destacar que la Comunidad Canaria ostenta el consumo más alto de productos fitosanitarios de todo el Estado (usando los indicadores Kg/habitante y Kg/Hectárea cultivada). Sin que se pretenda llevar a cabo una relación causa-efecto, es destacable también en relación con este hecho, que Canarias ostente uno de los niveles más altos de todo el estado (o el más alto) en el diagnóstico de algunos tipos de cáncer, cítese por ejemplo el cáncer de mama.
Los estudios sobre los efectos de los productos agroquímicos en la salud y en el medio ambiente evolucionan cada día, apareciendo continuamente nuevos problemas y nuevos descubrimientos sobre los efectos perjudiciales que algunos productos causan sobre la salud y que, por desconocimiento o por intereses particulares fundamentalmente económicos, han venido siendo utilizados de forma sistemática e indiscriminada –en ocasiones hasta de forma ilegal- a lo largo de décadas en la agricultura, tanto la industrializada como la agricultura de consumo.
Los efectos tóxicos de estos productos agroquímicos, en la mayor parte de los casos, dependen únicamente de la dosis o de los métodos empleados para su utilización y está científicamente demostrado que afectan a los órganos y las funciones vitales de los seres vivos, tanto en la fase vital como individuos (disrupciones hormonales, infertilidad, problemas neurológicos, cáncer, alteraciones inmunológicas, etc.), como en la fase embrionaria (citotoxicidad sobre células de la placenta y embriones, inhibición de encimas, malformaciones genéticas, etc.). Del mismo modo, los efectos perniciosos sobre el medio ambiente, están ampliamente demostrados con evidencia científica: fitotoxicidad, efectos sobre el equilibrio biológico, efectos tóxicos sobre la fauna terrestre y la fauna beneficiosa (insectos polinizadores, artrópodos, etc.) y acuática (peces, anfibios, etc.), contaminación ambiental en general, etc.
Las Administraciones Públicas, desde su posición de defensoras del interés general y, en aplicación del principio de prevención, debieran tomar medidas de precaución cuando una actividad es potencialmente peligrosa para la salud o el medio ambiente, incluso cuando no estuviera totalmente demostrada científicamente la relación causa-efecto.
7.CONCLUSIÓN .
Una vez visto el marco jurídico de aplicación y fundamentado los efectos nocivos sobre la salud y el medio ambiente, de los herbicidas que contienen como base el Glifosato y de los insecticidas que contienen como base el Malatión o el Diazinón, se concluye que esta Administración, en atención de los establecido en el artículo 3, del Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarias, es competente para prohibir el uso de estos agentes químicos, Glifosato, Malatión y Diazinón, en las zonas específicas a las que se refiere el artículo 46.1, del mismo Real Decreto, las cuales son:
“a) Espacios utilizados por el público en general, comprendidos las áreas verdes y de recreo, con vegetación ornamental o para sombra, dedicadas al ocio, esparcimiento o práctica de deportes, diferenciando entre:
1.º Parques abiertos, que comprenden los parques y jardines de uso público al aire libre, incluidas las zonas ajardinadas de recintos de acampada (camping) y demás recintos para esparcimiento, así como el arbolado viario y otras alineaciones de vegetación en el medio urbano.
2.º Jardines confinados, tanto se trate de invernaderos como de espacios ocupados por plantas ornamentales en los centros de trabajo, de estudio o comerciales.
b) Campos de deporte: Espacios destinados a la práctica de deportes por personas provistas de indumentaria y calzado apropiados, diferenciados entre abiertos y confinados, conforme a lo especificado en a).
c) Espacios utilizados por grupos vulnerables: Los jardines existentes en los recintos o en las inmediaciones de colegios y guarderías infantiles, campos de juegos infantiles y centros de asistencia sanitaria, incluidas las residencias para ancianos.”, todo ello al objeto de reducir el riesgo derivado de la utilización de productos fitosanitarios, especialmente en el ámbito de la salud de las personas y el medio ambiente y al objeto de fomentar otro tipo de métodos no químicos: técnicas mecánicas, manuales o térmicas, más respetuosas y menos nocivas para la salud y el medio ambiente.”
Visto el contenido del informe anteriormente transcrito, se propone a la Junta de Gobierno Local la adopción de los siguientes acuerdos:
PRIMERO: prohibir el uso de los agentes químicos Glifosato, Malatión y Diazinón, en las zonas específicas a las que se refiere el artículo 46.1, del mismo Real Decreto, las cuales son:
a) Espacios utilizados por el público en general, comprendidos las áreas verdes y de recreo, con vegetación ornamental o para sombra, dedicadas al ocio, esparcimiento o práctica de deportes, diferenciando entre:
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1.º Parques abiertos, que comprenden los parques y jardines de uso público al aire libre, incluidas las zonas ajardinadas de recintos de acampada (camping) y demás recintos para esparcimiento, así como el arbolado viario y otras alineaciones de vegetación en el medio urbano.
2.º Jardines confinados, tanto se trate de invernaderos como de espacios ocupados por plantas ornamentales en los centros de trabajo, de estudio o comerciales.
b) Campos de deporte: Espacios destinados a la práctica de deportes por personas provistas de indumentaria y calzado apropiados, diferenciados entre abiertos y confinados, conforme a lo especificado en a).
c) Espacios utilizados por grupos vulnerables: Los jardines existentes en los recintos o en las inmediaciones de colegios y guarderías infantiles, campos de juegos infantiles y centros de asistencia sanitaria, incluidas las residencias para ancianos.
Todo ello al objeto de reducir el riesgo derivado de la utilización de productos fitosanitarios, especialmente en el ámbito de la salud de las personas y el medio ambiente y al objeto de fomentar otro tipo de métodos no químicos: técnicas mecánicas, manuales o térmicas, más respetuosas y menos nocivas para la salud y el medio ambiente.
SEGUNDO: Dar traslado del presente acuerdo al Cabildo de Gran Canaria, a la Consejería de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad; Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas y Consejería de Obras Públicas y Transportes del Gobierno de Canarias y a la Federación Canaria de Municipios (FECAM), para su conocimiento y efectos oportunos”.
Sometida a votación la trascrita propuesta, la Junta de Gobierno Local, acuerda por unanimidad de los miembros corporativos presentes aprobarla en todas sus partes y en sus propios términos.
Y para que así conste y surta los efectos oportunos, a reserva de los términos que resulte de la aprobación del acta correspondiente que se encuentra en borrador, de acuerdo con lo previsto en el artículo 206 del Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, aprobado por Real Decreto 2568/1986 de 28 de noviembre, se expide la presente, de orden y con el visto bueno del Sr. Alcalde, en la Villa de Ingenio, a fecha de la firma electrónica
Vº Bº
ALCALDE -PRESIDENTE,
Juan Díaz Sánchez

No, “la ciencia” no ha confirmado que los transgénicos son seguros

http://www.observatorio-omg.org/blog/no-%E2%80%9Cla-ciencia%E2%80%9D-no-ha-confirmado-que-los-transg%C3%A9nicos-son-seguros

 

Hace dos días, El País publicaba un artículo titulado “La ciencia confirma que los transgénicos son igual de sanos que el resto de alimentos”, que comentaba el último informe de la National Academy of Sciences, titulado “Genetically Engineered Crops: Experiences and Prospects”. Sin embargo, una vez más, el informe pinta un panorama muy diferente al de los titulares.

[Nota: dado que la mayoría de la cobertura al informe de la NAS, incluida la del País, se han centrado en los efectos para la salud, que parece ser el tema más preocupante para una mayoría y que el presente artículo ya es suficientemente largo como es, este se centrará en la parte del informe que trata dichos efectos para la salud, sin entrar en aspectos ambientales, agronómicos o en la evaluación de las nuevas técnicas de mejora vegetal]

Para empezar, la NAS no mantiene una posición “paraguas” respecto a la seguridad de los transgénicos, dado que reconoce, como tantos otros organismos internacionales, que hacer algo así es imposible dado que la misma técnica puede producir efectos diferentes e impredecibles en cada caso. El comité señala que se le ha solicitado enérgicamente una respuesta al público sencilla, general y autoritaria respecto a los cultivos transgénicos, y que dada la complejidad de las cuestiones relativas a la ingeniería genética, no les ha parecido apropiado darla. A continuación, en un documento de más de 400 páginas, el comité desarrolla su visión al respecto que, si bien resulta más favorable al uso de OMG en agricultura que la de la mayoría de grupos ecologistas, es también muchísimo más conservadora que la de muchos de sus defensores (incluido El País). En lugar de “la ciencia ha confirmado que los transgénicos son seguros”, el informe podría haberse resumido como “no hemos encontrado lo que no hemos buscado”.

Cabe reseñar que la posición del comité, a juzgar al menos por los procedimientos descritos en el documento, destaca por su respeto a las distintas visiones en lo referente a un tema tan complejo, así como el esfuerzo activo por evitar distintos tipos de sesgos posibles. No obstante, un sesgo importante que conviene tener en cuenta al leer el documento es el de la relación de varios de sus miembros con importantes empresas biotecnológicas y sus organizaciones asociadas, empezando por la propia directora del estudio, Kara Laney, que trabajó anteriormente en la International Food & Agricultural Trade Policy Council (financiada por Monsanto); la organización Food and Water Watch recoge relaciones laborales pasadas de al menos doce de los veintidós miembros que han participado en el comité con las principales empresas biotecnológicas mundiales u organizaciones financiadas por estas.i Sin ser esta una posición que desmerezca a los autores del estudio, sí es una que debe ser conocida por quienes nos acercamos a él.

El informe de la NAS, al igual que en otras ocasiones, presenta un notable efecto “sándwich”: varios capítulos señalando posibles riesgos y problemas percibidos, limitaciones de las investigaciones hasta la fecha y motivos para la precaución, rodeados por un capítulo inicial y final que muestran una visión mucho más favorable, que suele ser la rescatada, sin matices, por los principales medios de comunicación y agencias de relaciones públicas.

Este efecto viene señalándose ya desde el informe de la NAS de 1989, que fue utilizado a su vez para justificar un consenso científico sobre la seguridad de los transgénicos, incluso cuando el texto en sí limitaba su propio alcance a los cultivos y microorganismos experimentales de EEUU (sin incluir siquiera Hawaii o Puerto Rico, al encontrarse fuera del continente): este era un documento, además, que consideraba únicamente los posibles efectos ambientales, dado que no existían estudios sobre los posibles efectos para la salud. Esto no impidió que numerosas fuentes ampliasen este ámbito a la generalidad de aplicaciones de la ingeniería genética, que quedaban desde entonces bautizadas por “la ciencia” como “seguras”.

La ampliación artificial de las áreas de consenso científico viene dándose desde que surgieron las primeras aplicaciones de la ingeniería genética: ya en 1981 había quien decía que los transgénicos en general eran seguros y que había consenso al respecto, incluso cuando sólo se había llevado a cabo un experimento con una cepa debilitada de E. coli e incluso este había suscitado sospechas.ii La afirmación de que el consenso científico respecto a la seguridad de los transgénicos es total continúa hasta nuestros días, aun siendo esta manifiestamente falsa. Un manifiesto firmado por cientos de científicos a nivel mundial pone de relieve que (incluso aunque estuvieran equivocados al dudar sobre la seguridad de los transgénicos) el supuesto consenso científico no existe.iii

La falta de ensayos pre-comercialización que pudieran limitar los efectos imprevistos derivados de la transgénesis fue tal que la primera autorización para el cultivo a campo abierto de un tipo de maíz transgénico, en el año 1980, se otorgó años antes de que se hubiera conseguido la primera planta de maíz transgénica (no digamos realizar ensayos con ella).iv En los inicios de esta tecnología abundaban quienes argumentaban que la naturaleza estaba ya tan regulada que no había nichos para organismos nuevos, por lo que cualquier OMG moriría sin intervención humana, que los transgénicos agrícolas serían incapaces de cruzarse o que cualquier microorganismo o virus modificado genéticamente sería seguro si el parental era seguro.v Al igual que hoy, muchas de estas afirmaciones se realizaban sin que existiesen estudios que las respaldasen (y han demostrado, con el tiempo, ser falsas).

La falta de consenso científico y la posibilidad de efectos inesperados debido al proceso de ingeniería genética son aspectos reconocidos y tratados por el informe. Respecto a estos efectos inesperados, al igual que en su anterior informe, señala que estos también pueden darse en algunas técnicas consideradas dentro de la mejora convencional, como sería la mutagénesis inducida por radiación o exposición a sustancias químicas mutagénicas (en adelante, mutagénesis).

Esta es una técnica cuya utilización se remonta a mediados del siglo XX, muy ligada a la generación de nuevas variedades de élite desde la Revolución Verde, y cuyos posibles efectos adversos no han sido estudiados. Al redactar la Directiva sobre OMG 2001/18 la UE determinó que estos organismos se consideraban OMG, pero que no era necesario que se los sometiera a ensayos pre-comercialización ni que fueran etiquetados debido a su historial de uso seguro. Si esa decisión fue adecuada, si se puede considerar 50 años como un historial de uso seguro y si sería posible después de este tiempo evaluar los posibles efectos que hayan tenido estos cultivos es algo que escapa al ámbito de este artículo.vi En cualquier caso, el informe de la NAS de 2004 señala que tanto la mutagénesis como las distintas técnicas utilizadas para la transgénesis provocan cambios por todo el genoma a niveles mucho mayores que otras técnicas de mejora vegetal “clásica”. Resulta confuso que en algunas afirmaciones se meta en el mismo saco a toda la mejora vegetal (incluyendo mutagénesis, que da lugar a OMG), habiendo como hay una diferencia tan grande entre una técnica y todas las demás.

El informe identifica dos fuentes de diferencias no intencionadas relacionadas con la ingeniería genética que podrían afectar a la seguridad alimentaria:

  1. Efectos imprevistos de los cambios genéticos introducidos sobre otras características del alimento (por ejemplo, la presencia o aumento de un compuesto en la célula vegetal puede provocar cambios en el metabolismo de la planta que afecten a la abundancia de otros compuestos)
  2. Efectos imprevistos asociados con el proceso de ingeniería genética (por ejemplo, cambios en el ADN resultantes de la fase de cultivo celular).

Es decir, el rasgo que se introduce puede tener más efectos de los que se esperaba que tuviera, o el propio proceso de transformación de la planta y cultivo celular puede producir cambios en otros lugares del genoma.vii Al referirse a los cambios derivados del cultivo celular, el informe hace referencia tanto a cambios genéticos como epigenéticos: resulta interesante señalar que, al igual que hace unos años no nos habríamos planteado el detectar este tipo de cambios epigenéticos (es más, lo que aún sabemos sobre epigenética parece ser, según los propios investigadores, sorprendentemente pocoviii) es posible que haya nuevos “niveles” enteros de regulación que aún no hemos descubierto, y respecto a los cuales, evidentemente, no es posible medir los impactos con la técnica actual.

Dado que estos efectos pueden producirse al utilizar estas técnicas, la siguiente pregunta lógica es si nuestros métodos para detectarlos y evitarlos son suficientes. La idea de que los alimentos transgénicos están analizados de una forma muy estricta y exhaustiva está muy extendida; sin embargo, los controles realizados en la actualidad tienen deficiencias no corregidas, que el informe señala. Algunas de ellas son:

  • Al hablar de un caso concreto de evaluación de un cultivo Bt, señala que no es la EPA (organismo gubernamental) quien realiza los ensayos, sino que los realiza la empresa y le envía a la EPA sus resultados (lo mismo ocurre en la UE con la EFSA). Los datos brutos de este tipo de estudios no son publicados ni están disponibles para la comunidad científica y el público general. De hecho, el comité señala que ni siquiera ellos han tenido acceso a estos datos (que están protegidos por secreto comercial).(Comentario al informe: esto implica que para que se hubieran encontrado efectos adversos en un ensayo pre-comercialización sería la propia empresa la que tendría que haber detectado este efecto, haberlo reconocido, registrado y enviado a la agencia gubernamental correspondiente. Esto no tendría ningún sentido desde un punto de vista comercial. Lo más lógico sería que si un producto hubiese mostrado algún efecto adverso en los ensayos pre-comercialización la empresa simplemente hubiese retirado la solicitud, y nunca nos hubiese llegado noticia de este efecto; o, si este efecto hubiera sido sutil y no detectado por los métodos utilizados [o escogidos] que el producto hubiese pasado los ensayos y entrado a la cadena alimentaria.)
  • Los protocolos aceptados internacionalmente utilizan muestras pequeñas con un poder estadístico limitado, que podrían no ser capaces de detectar diferencias entre tratamientos o encontrar diferencias estadísticamente significativas que no se consideren biológicamente relevantes.
  • Los datos procedentes de estudiar al ganado vacuno durante largos períodos de tiempo, aunque no señalan efectos adversos, no pueden servir como estudios de posibles efectos en los humanos en períodos crónicos, entre otras cosas por ser estos animales sacrificados jóvenes.
  • Respecto a la evaluación a priori de cambios en los niveles de sustancias tóxicas “conocidas”: “se comprenden las propiedades tóxicas de algunos compuestos vegetales, pero la mayoría no han sido estudiados”.
  • La detección de alergias a proteínas nuevas (tanto producidas por el gen introducido como por un gen diferente que haya sido modificado durante el proceso de transformación/cultivo celular) no puede garantizarse con los métodos utilizados actualmente, para lo que serían necesarios estudios post-comercialización.
  • En los estudios realizados se han encontrado diferencias entre los animales alimentados con pienso que contenía transgénicos y los alimentados con piensos que no los contenían; estas diferencias eran estadísticamente significativas (es decir, no se debían al azar sino al tratamiento), pero no se consideraron biológicamente relevantes. Sin embargo, no se había definido de antemano qué se consideraría “biológicamente relevante”, y no se calculaba la potencia estadística de los estudios. Las diferencias encontradas podrían haber significado que existían efectos adversos, pero la metodología no permitía detectarlos. Es decir, el informe está en lo correcto al decir que “no se han detectado efectos adversos” (y también los titulares), pero también señala que esto no quiere decir que no existan. En uno de los casos que describe el informe, de hecho, se realizó un ensayo de alimentación con un tipo de arroz en el que se había introducido un gen para una proteína de toxicidad conocida (como control positivo), sin que se detectaran efectos adversos. Ante esto, el informe señala la necesidad de realizar más estudios con una metodología corregida: los estudios realizados hasta la fecha, aunque no se puede decir que señalen efectos adversos, tampoco permiten obtener datos concluyentes respecto a seguridad.
  • Con los datos y estudios disponibles actualmente no pueden obtenerse conclusiones sobre los posibles efectos a largo plazo en la población humana. Aun así, y debido a la preocupación detectada en los testimonios recogidos, el comité se preocupa de utilizar los datos disponibles (que, señala, son insuficientes y no pueden utilizarse para obtener datos concluyentes) para detectar posibles cambios en la incidencia de distintas enfermedades crónicas. No obstante, tal y como señalan, esta es una aproximación muy somera a la detección de estos problemas. Para detectarlos en la realidad harían falta estudios post-comercialización que controlasen un gran número de variables, intentando que la única diferencia entre unos grupos y otros fuera el consumo o no de alimentos (o de un determinado alimento) transgénicos.

Varios de estos comentarios, pero especialmente este último, nos llevan al que podría ser uno de los puntos clave de la disensión: los estudios que se están haciendo no son adecuados para poder garantizar la seguridad (entendida como un nivel de garantía similar al que hemos tenido con los alimentos no obtenidos mediante técnicas con una probabilidad alta de generar efectos imprevistos), pero garantizar la seguridad estaría entre muy caro e imposible. En varios puntos del informe se habla sobre “riesgo aceptable”: ¿quién decide qué riesgo está dispuesta a aceptar una población? ¿es esta una decisión necesariamente científica? Es lógico que la decisión debe apoyarse en datos científicos, entre otras cosas, pero esto no implica que todo el proceso de toma de decisiones se encuadre en este ámbito.ix)

La postura del informe, y donde se desmarca de la postura ecologista, es que ante esta situación lo mejor que podemos hacer es seguir comercializando estos alimentos como hasta ahora, poniendo quizá algunos medios técnicos más para detectar esos posibles efectos adversos, y esperando que si detectamos alguno de estos efectos el alimento se pueda retirar. Este balance precaución-riesgo ha sido el que se ha escogido durante años, y el que se ha seguido con pesticidas, sustancias químicas de síntesis, etc. El siglo XX recoge varios casos de productos y tecnologías para las que los científicos “no detectaban efectos adversos” (a veces de forma honesta y a veces no), y que eran buenas hasta que dejaron de serlo. Con los propios transgénicos, este balance es el que ha llevado a situaciones como la de la proliferación de malas hierbas tolerantes a glifosato como la que señala el informe, o a casos de propagación de transgenes en la naturaleza “que nunca iban a ocurrir”. Es el balance (salvando las distancias) que nos ha llevado a no reconocer globalmente el cambio climático hasta muy tarde.

Una visión alternativa sería la de limitar estas técnicas a ámbitos confinados (con niveles de confinamiento, control e información verdaderamente efectivos), en donde la investigación científica pueda llevarnos a un escenario en el que conozcamos lo suficiente los sistemas vivos como para que esos efectos “imprevistos e impredecibles” dejen de serlo. En estos ámbitos confinados, las consecuencias de utilizar un OMG, buenas y malas, afectarían sólo a quien toma la decisión de utilizarlo (por ejemplo, un enfermo que quiere utilizar insulina producida por un organismo recombinante). Mientras tanto, existen alternativas para que la agricultura pueda avanzar y hacer frente a los desafíos que tenemos por delante, sin necesidad de arriesgarnos a sumarle a estos desafíos el tener que seguir apagando fuegos.

Notas

iMás información y referencias en Food & Water Watch, “Under the Influence: The National Research Council and GMOs”. Mayo de 2016. Disponible en: http://www.foodandwaterwatch.org/sites/default/files/ib_1605_nrcinfluence-final-web_0.pdf

ii Ver minutas del Large Scale Review Working Group of the RAC, 22 de abril de 1981, in US Department of Health and Human Services (1982)

iv Jones, Mary Ellen. “Politically corrected science: The early negotiation of US Agricultural Biotechnology Policy”, Virginia Polytechnic Institute (1999), 63.

vEntrevista con el Dr. Arnold Foudin, Vicedirector de Autorizaciones en Biotecnología de APHIS, USDA, Washington (1997) citado por Jones, op.cit.

viiiLedford, Heidi. Epigenetics: The genome unwrapped. Nature 528, S12–S13 Disponible en: http://www.nature.com/nature/journal/v528/n7580_supp/full/528S12a.html

ix Este tema ha sido ampliamente debatido en otros lugares. Una reflexión interesante puede encontrarse en el documento “Textos para un debate en Cuba”, disponible gratuitamente en http://www.observatorio-omg.org/content/textos-para-un-debate-en-cuba